El proyecto se realizó para un desarrollo habitacional en el fraccionamiento Bosque Real en Huixquilucan, Estado de México. Está conformado por el acceso principal al conjunto, el diseño de jardineras en la entrada principal, jardinería alrededor de una fuente en forma de elipse; jardinería para delimitar vialidades; dos jardineras que rematan el acceso al único edificio construido y una gran extensión de pasto en el área posterior.
El tipo de vegetación para clima templado que se utilizó, consistió en musgos, pastos, helechos y vegetación arbórea; con follaje y formas que se combinan adecuadamente al diseño de la imagen arquitectónica del edificio: que junto con piedra de río, piedra de tepujal y grava de mármol, se logra un interesante juego de formas y colores naturales.
El acceso cuenta con una gran variedad de vegetación, flores y árboles; que ayudan a reducir la sobriedad y simplicidad de la fachada del acceso al conjunto. La fuente es lo primero que se observa; ésta se levanta sobre el paisaje del fraccionamiento. Aquí se decidió utilizar una vegetación perimetral de acentuación para hacerla lucir más.
Las jardineras en el acceso del edificio, se diseñaron en un estilo japonés, con piedras de medio metro sobre grava de mármol y piedra de tepujal; y con una vegetación baja formada por musgos, palmas y helechos. Sus dimensiones y la solución, provocan en las personas meditación, tranquilidad y reflexión.
La gran extensión del área de pasto, en la parte posterior del edificio se encuentra confinada y contrastada por muros de tierra, de gran altura, que la hacen lucir espectacular. A manera de focos visuales, se plantaron árboles sobre montículos de tierra y pasto.